Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile

En 2013, se publicó en Reino Unido un ensayo que se llamaba “Una avalancha se viene” el cual tuvo un gran impacto mundial en las políticas públicas de educación. El foco, estaba en la educación superior y hablaba principalmente sobre cómo las nuevas tecnologías están cambiando brutalmente la educación.

Resultó que definitivamente nos llegó la avalancha y principalmente a los colegios de todo tipo y niveles. La tecnología lo posibilitó, pero el causante fue absolutamente inesperado: el Coronavirus. Llegó como lo hacen las avalanchas, inesperado, lo escuchamos breves instantes antes que sucediera y nos cubrió con un inmenso poder de los hechos. Todos sabíamos que en algún momento podía caer algo y de alguna u otra manera todos conocíamos la nieve, pero fue tanta y tan violenta que nos tiene cubiertos y atontados.

El escenario para la educación chilena cambió brutalmente y aquí estamos los colegios de todo tipo tratando de adaptarse a esta nueva realidad. Son demasiados los cambios simultáneos y no estábamos preparados. A principios de año, se veían algunas dificultades en el mundo, pero, en un par de días, pasamos de saludarnos de maneras curiosas (una profesora se enojó conmigo porque no la saludé de beso) a estar en un completo encierro en un par de días. Todo lo cual nos pilló con lo puesto, a muchos se nos quedaron cosas importantes en la oficina que en algún momento tuvimos que regresar a recuperar.

Este cambio brutal ha desnudado varias falencias; quizás la más obvia y compleja, es la incapacidad de anticiparnos a eventos que nos saquen de la rutina, simplemente, no había Plan B. Lo segundo y más doloroso es que no están las condiciones de base para poder implementar ciertas soluciones; muchos estudiantes no tienen computador en casa (o en el mejor de los casos tienen que compartirlo) y los más vulnerables, ni siquiera tienen acceso a internet. Incluso, nos encontramos con que hay profesores que no tienen un computador, por lo que difícilmente pueden desarrollar guías o contenidos para sus propios alumnos.

Evidentemente que el liceo no estaba preparado para hacer clases online. No tenía una plataforma adecuada, lo que es curioso al considerar que está incluida dentro del paquete contratado a Microsoft. Como en otras ocasiones, existía, pero no la sabemos usar y se estaba desperdiciando. Por otro lado, los profesores no sabían cómo hacer clases online, lo hacen muy bien en una sala de clases, pero este nuevo esquema requiere competencias distintas y organizar el aprendizaje innovadoramente. En la sala es el maestro el que entrega y explica los contenidos, pero en el mundo virtual hay miles de páginas y videos que podrían explicarlo mejor. ¿Se sentirán amenazados por una nueva realidad que podría llegar a reemplazarlos o entenderán que se puede encontrar una complementariedad que los puede potenciar enormemente?

Este tiempo nos va a cambiar a todos. Cuando nos sacudamos la nieve de la avalancha no vamos a poder seguir por el mismo camino, porque probablemente no lo vamos a encontrar siquiera. Debemos crear un nuevo camino al futuro que incorpore este tipo de aprendizaje que nos hemos visto forzados a implementar en estos días. Ahora vienen unos días de “vacaciones”, ojalá que podamos reflexionar estas cosas y prepararnos para entregar una educación online como nuestros estudiantes necesitan en pleno siglo XXI.

Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile

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