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Opinión

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La electromovilidad y los profesionales del futuro

Eduardo Quezada Araya
Gerente Comercial KPN Energy Solutions

En el último tiempo hemos visto como la electromovilidad es el tema de moda, con grandes avances, mucha publicidad y la efervescencia general por el desarrollo de una movilidad limpia. El tema se ha transformado en conversación obligada y nos hemos llenado de webinars, talleres y mesas de conversación, pero ¿cuán real es este avance y cuán reales son las proyecciones que existen para la movilidad no dependiente de combustibles fósiles?

Cuando se les pregunta a los representantes del mercado automotriz el por qué la electromovilidad crece, pero no al ritmo esperado, escuchamos una respuesta casi única: no existe una infraestructura de carga suficiente para el crecimiento del mercado y cuando nos preguntan a las empresas que nos dedicamos al desarrollo de puntos de carga, respondemos que no existen los suficientes vehículos para desarrollar una infraestructura mayor. Entonces el debate se desarrolla bajo la antigua paradoja del huevo y la gallina: ¿será el mercado entonces quien indicará cómo va a ser el crecimiento y cuales son los pasos que debemos seguir para estar preparados? No vaya a ser que la tecnología nos pase por arriba, como una gran ola que no podremos manejar.

La electromovilidad como toda nueva tecnología está generando un sin número de negocios y servicios asociados, y es ahí donde debemos apuntar cuando pensamos en prepararnos para recibir el crecimiento proyectado. Tenemos los vehículos, tenemos los cargadores, pero ¿quiénes serán los responsables de realizar los mantenimientos y reparaciones de los autos eléctricos? ¿Quiénes serán los responsables de encargarse de la operación, instalación y mantenimiento de los puntos de carga? ¿Quiénes innovarán y generarán aplicaciones para el uso y el cobro de las cargas? Y ¿quiénes serán aquellos que potenciaran, comunicaran e impulsarán el desarrollo de la tecnología?

Es aquí entonces donde iniciativas como la impulsada por WorldSkills hacen tanto sentido. Debemos preparar la cancha desde la Educación Técnico Profesional para encontrarnos listos y recibir este avance. Son los jóvenes que hoy están entrando a la enseñanza media quienes participarán en el desarrollo de la tecnología y quienes serán actores protagonistas del buen y correcto funcionamiento de este nuevo mundo, lleno de vehículos eléctricos.

Generemos, entonces, desde la academia las instancias para poder incorporar en los programas estudiantiles las materias y habilidades requeridas por esta tecnología creciente, formemos nuevas carreras e incorporemos dentro de los programas actuales materias que sean relevantes en las habilidades que necesitan los profesionales del futuro y trabajemos en conjunto desde el mundo privado y público para que la tecnología de los vehículos eléctricos no nos pase por arriba, sino que sea el impulso para avanzar aún mas rápido hacia el tan esperado desarrollo.

Eduardo Quezada Araya
Gerente Comercial KPN Energy Solutions

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Los Técnicos Profesionales que Chile necesita

Andrés Pérez
Secretario Ejecutivo EMTP 

El 26 de agosto es un día especial para el país. En 1942 Juan Antonio Ríos, el entonces presidente de Chile promulgó el Decreto Supremo Nº 64.817, el cual creó la extinta Dirección General de Enseñanza Profesional, entidad pública dependiente del Ministerio de Educación. 

Él fue el primero en reconocer la importancia de la educación técnica para nuestro país, siendo ratificada luego por también presidente Eduardo Frei Montalva quien, en 1965 y bajo el Decreto Supremo Nº 27.852, reconoció oficialmente la distinción entre la educación técnico-profesional de la científico-humanista que rige actualmente.

Hoy en día, casi el 40% de nuestros estudiantes de enseñanza media egresa de una especialidad técnico-profesional. La mayor parte de ellos continúa estudios superiores, mayoritariamente TP de nivel superior. De hecho, del total de matriculados en primer año en educación superior, el 54% de las y los estudiantes opta por carreras técnicas.  

Este interés se explica porque estos jóvenes pueden acceder a buenos niveles empleabilidad y de sueldos, en particular, en los sectores asociados a la tecnología, la industria y la administración. Estos niveles se ven reforzados de manera significativa cuando los estudiantes de la EMTP continúan a la educación superior TP. La clave en todo esto, es sin duda, la calidad de la formación que reciben.

Por lo anterior, es de suma importancia fortalecer este sistema formativo desde la Enseñanza Media hasta la Superior, lo que se recoge como uno de los cuatro focos del programa de gobierno: Fortalecer y Modernizar la Educación Técnico Profesional. Sin embargo, esto no es un esfuerzo de un solo lado. Es un trabajo colaborativo, en red, con diferentes actores tanto del sector público, productico, formativo y la sociedad civil. 

Hay que sumar esfuerzos porque la misión de darles oportunidades a todos es compleja pero lograble, si logramos aunar fuerzas en pro de un mismo objetivo: estar juntos ocupándonos de los jóvenes, principalmente de aquellos más vulnerables. Debemos ser capaces de motivarlos, generar los cambios que necesitan y vincular a su centro de estudios con un entorno productivo y social, dejando de lado a veces los estigmas del recinto educacional, nivel socioeconómico, de género y zona geográfica, por nombrar algunos. 

Es nuestro deber cerrar estas brechas para cumplir los sueños de estos miles de jóvenes, para darles trayectorias potentes que de esta forma los constituyan en el principal motor de desarrollo de nuestro país, la fuerza laboral que la Industria 4.0 exige día a día, porque son ellos los técnicos que nuestro país necesita. 

Andrés Pérez
Secretario Ejecutivo EMTP

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Educación Técnica-Profesional y el progreso económico

Gustavo Pavéz
Director General Académico de INACAP

La Educación Técnica-Profesional es fundamental para el progreso económico, la equidad social y la sostenibilidad medioambiental [Unesco, 2016]. Esta no es solo una declaración de intenciones, sino que refleja el valor del sistema técnico-profesional frente a los profundos cambios estructurales de los sectores productivos. La cuestión se trata de cómo aportamos a la formación de nuevas competencias laborales y la reconversión de otras, en ciclos más cortos a los que estamos habituados, a través de itinerarios educativos pertinentes, relevantes, accesibles, flexibles y progresivos, integrando distintos niveles formativos formales, no formales e informales.

La connotación de Trayectorias formativo – laborales, al que hago referencia en el párrafo anterior, pone el énfasis en programas, de formatos breves y medios en temporalidad, que son capaces de anticipar las habilidades requeridas, y cuyo valor radica en que responden a los intereses de los proyectos de cada persona, conciliándolos con las expectativas y requerimientos de los sectores productivos, cuyo foco es el logro de competencias. Esto se traduce en grandes eficiencias entre el proceso formativo y la intermediación al mercado laboral.

Así entonces, la educación técnico-profesional adopta una connotación de sistema de formación permanente, que evita la segregación de vías formativas, se corresponde con las transformaciones socio productivas de las últimas décadas, y que aporta a reducir las brechas de equidad.

Para el logro de lo anterior, actores relevantes del sistema como INACAP y WorldSkills, juegan un papel clave en la discusión de la política pública, facilitando espacios de discusión e iniciativas, que permitan ir estableciendo una agenda común que gire en torno a cuatros grandes ejes: identificación de las necesidades del sector productivo, desarrollo curricular basado en cualificaciones, articulación, reconocimiento de habilidades, y aseguramiento de la calidad.

 

Gustavo Pavéz
Director General Académico de INACAP

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La importancia del trabajo colaborativo para la Educación Técnico-Profesional.

Aníbal Vial
Gerente General Fundación Irarrázaval

La RED que constituye Fundación Irarrázaval (FI) abarca a 141 colegios Técnico-Profesionales de Arica a Magallanes. Esta institución de beneficencia privada chilena cuenta 100 años de vida y en todos ellos ha desplegado sus esfuerzos en orden a mejorar la calidad de la Educación Técnica en Chile. Este ha sido su inamovible foco. Por lo mismo, son tres las razones en virtud de las cuales a FI le interesa lo que hace WorldSkills Chile (WSCh).

La primera razón, es que esta institución sin fines de lucro contribuye a elevar los estándares del sector técnico, difundiendo discusiones y estudios de países desarrollados en la materia ya que es parte de WorldSkills International (WSI) y de WorldSkills Americas, ampliando los alcances de sus redes de colaboración con diferentes entidades internacionales acreditadas en este modelo formativo. En consecuencia, la relación con redes tan potentes como WSCh son instancias fundamentales donde no podemos dejar de estar presentes, tanto para contribuir al desarrollo de ella, como para recibir todos los beneficios que esta red provee.

Concretamente, y lo más relevante, es que los estudiantes de los colegios que integran nuestra RED pueden participar en las Olimpíadas del conocimiento técnico que anualmente se hacen en Chile gracias a WSCh, así como en las que se realizan a nivel americano y mundial periódicamente. Esto es de gran valor, pues es una vía de acceso a lo que está ocurriendo en la frontera del conocimiento técnico en más de 80 países, incluidos los más desarrollados, a través de los competidores provenientes de todos los continentes.

La segunda razón tiene que ver con el auge que, en general, en el mundo de la educación, y en particular en la educación técnica, ha adquirido todo lo relativo al “trabajo colaborativo”. En esto WSCh tiene buena experiencia; este auge está muy vinculado a la relevancia que ha logrado saber trabajar en red, que se ha visto fortalecido por el avance en la digitalización. La FI en este sentido está apoyando fuertemente esta forma de trabajar y aprender. Lo más destacado, al respecto, es una iniciativa ambiciosa que estamos trabajando con Tknika, una prestigiosa institución de educación técnica del Gobierno Vasco en Euskadi.

La tercera razón que justifica nuestra estrecha relación con WSCh, es que la FI se ha llegado a transformar, mediante un trabajo colaborativo al interior de su RED, en una especie de aula virtual, un colegio de colegios, que los propios colegios van activando en beneficio de todos quienes integran dicha RED. Estamos convencidos que también en este propósito WSCh será de gran ayuda para todos los colegios de nuestra RED.

Aníbal Vial
Gerente General Fundación Irarrázaval

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Colaboración y adaptación; el rol de las empresas para seguir contribuyendo a la educación TP.

Nikos Barkos
Product Manager de Educación Técnico Profesional e Ingeniería
Arquimed

Como mencionaba Charles Darwin en “El origen de las especies”, el cambio y la adaptación están en constante evolución a raíz de su entorno. Lo mismo ocurre con la Educación Técnico Profesional y su amplia gama de especialidades y carreras, atendiendo a diversos sectores productivos y de servicios del país y sociedad, convirtiéndose en una real (y muy bien apreciada) forma de crecimiento profesional para muchos jóvenes y adultos del país. 

La Formación Técnico-Profesional tiene por esencia la adaptación y constante cambio a medida que han pasado las décadas. Estas instituciones educacionales deben constantemente ir adaptando su oferta académica con materiales de estudio, sistemas de entrenamiento y nuevas tecnologías acordes a los nuevos desafíos, manteniendo a los estudiantes con ganas de aprender, perfeccionarse, mejorar día a día y convertirse en solucionadores de problemas y buscadores de innovación. 

Hemos visto en el último tiempo, grandes iniciativas por parte de las instituciones educacionales técnicas, no solamente al buscar una alternativa de entrenamiento para los jóvenes en este periodo de pandemia, sino, de estar conscientes de detalles que son imprescindibles como lo es contar con conexión a internet y tener un dispositivo que permita acceder a los materiales de entrenamiento y clases. Esta es una adaptación, que probablemente veíamos venir en un par de años más, pero fue adelantada su llegada de manera abrupta y sin gran publicidad. Por lo mismo, la difusión de la educación técnica es un factor relevante en estos tiempos, donde hemos apreciado cómo diversas instituciones están trabajando con un claro objetivo de fortalecer este sector educativo como una real alternativa de calidad formativa y con un gran futuro para los estudiantes que opten por este modelo. 

El modelo formativo técnico-profesional, sus estudiantes y profesionales, se rehusan a ser relegados a ser un espectador de estos acontecimientos evolutivos para nuestra sociedad. Por eso, invitamos a los sectores productivos, tecnológicos y educacionales tanto públicos como privados a continuar adaptándose, trabajar colaborativamente y facilitar las herramientas a los futuros profesionales, para que sean capaces de enfrentar un nuevo mundo, distinto al que estábamos acostumbrados. 

Nikos Barkos
Product Manager de Educación Técnico Profesional e Ingeniería
Arquimed

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En tiempos de crisis, buscando una oportunidad de crecer.

Arsenio Fernández
Presidente WorldSkills Chile

La formación técnica, tiene el importante propósito de constituirse en un espacio que permita relevar el trabajo de aquellos jóvenes que han decidido abordar el desarrollo de sus vidas, íntimamente vinculados a las posibilidades que les brindan las muchas alternativas de estudios técnicos impartidos en nuestro país, los que gracias a políticas públicas que han confiado en la importancia de este sector, ha podido consolidarse paulatinamente como una real alternativa de cambio y desarrollo, para muchas familias chilenas. 

Para quienes fundamos y trabajamos arduamente por WorldSkills, vimos un sueño hecho realidad cuando en 2018 nos convertimos en sede de un campeonato regional de habilidades técnicas, siendo nuestro país visitado por naciones hermanas como Brasil, Colombia, Guatemala, Perú o República Dominicana, y de otras naciones con las cuales no teníamos relaciones colaborativas pero que hoy ya trabajamos estrechamente con nuestra fundación, como es el caso de Granada o el mismo Bonaire. En octubre 2019, en pleno desarrollo del estallido social, nuevamente fuimos sede de una importante asamblea americana, sumándose a los anteriores países, delegaciones de El Salvador, Bolivia, México y Argentina. 

Llegando 2020, nuestros planes se encontraban delineados y nuevamente un conjunto de actividades presenciales, tanto en Chile como en el extranjero, se encontraban en pleno desarrollo; un nuevo campeonato regional en Centro América, otra olimpiada nacional en más de 15 sedes a lo largo de Chile y otras actividades como nuestra cena anual, seminarios y encuentros técnicos en etapa de inminente difusión. Como es sabido, todo lo anterior se ensombrecía con la llegada del coronavirus, que marzo nos trajo. 

Había dos alternativas; suspender todo el trabajo ya delineado y esperar un escenario factible pero incierto para volver a desarrollarlo, o bien, ser flexibles, proactivos y capaces de entender que cuando una crisis nos golpea, debemos verla también como una oportunidad de crecer y no como un problema, muchas veces con complejas salidas. Tomamos la segunda alternativa. 

La actual crisis nos empujó a levantar acciones que en años anteriores no profundizamos, porque no creíamos necesarias o simplemente no sabíamos como serían recibidas por nuestros estudiantes o socios.  De esta forma, actividades tales como seminarios, hoy se convierten en webinars corporativos, asambleas americanas se han desarrollado de manera óptima en plataformas virtuales, entrenamientos y capacitaciones con 200 personas conectadas en línea y una olimpiada nacional proyectada para noviembre que por primera vez en el país será completamente digital a través de una plataforma informática. Esta última actividad, permitirá mostrar y utilizar las últimas tecnologías de la industria, colocando en valor la formación técnica y facilitando que ésta se fortalezca, estandarice y alcance, los niveles de calidad que los jóvenes que optan por esta modalidad merecen. 

Con lo anterior, hago una reflexión en invitar a mirar la dramática crisis vivida también como una oportunidad de mejora en nuestro plano laboral, en la medida que nuestras organizaciones puedan hacerlo. Quizás, esos proyectos que no nos atrevíamos a impulsar por la forma tradicional a la cual estábamos acostumbrados, hoy si tienen cabida y permitirán, como en el caso de nuestra fundación, ver otras ventajas; llegar a más estudiantes sin tener que moverse de sus hogares, optimizar costos en inversión logística y acercar más a lo digital al sector técnico a través de herramientas como softwares y simuladores. 

Arsenio Fernández
Presidente WorldSkills Chile

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La seguridad es obra de todos

Alberto Etchegaray, presidente del Consejo de Formación de Capital Humano de la CChC.

Chile, y el mundo en general, está viviendo una emergencia sanitaria que no ocurría hace muchas generaciones y que, seguramente, cambiará radicalmente la forma de hacer las cosas, en lo social, en lo familiar y también en lo laboral.

En este último ámbito, el rubro de la construcción ha sido fuertemente golpeado por el desarrollo de la pandemia del Coronavirus, con centenares de obras que han debido paralizar debido a las cuarentenas. Pero también las obras que siguen operando han visto afectado su avance por las necesarias restricciones sanitarias que obligan a un distanciamiento de las personas para impedir la propagación del virus.

Este panorama está representando un enorme desafío para la industria para poder cumplir con las normativas como empresa, pero, a la vez, para que todos quienes están al interior de la faena le tomen la importancia necesaria a las medidas dispuestas.

La seguridad y la salud laboral hoy es un tema más vigente que nunca y ya no solo respecto de evitar accidentes, sino también sobre las enfermedades que se pueden adquirir en el lugar de trabajo.

En este punto, se hace evidente la enorme importancia que la educación técnica profesional aborde profundamente estos temas en el proceso formativo de los alumnos. Eso puede marcar la diferencia cuando esos futuros trabajadores estén en sus puestos de trabajo y puedan desarrollar sus funciones de forma segura.

Es en circunstancias como las actuales, cuando más se necesitan técnicos que no solo manejen los aspectos relativos a sus oficios, sino que también, desde su formación, tengan asimilada la relevancia de desarrollar su labor de forma segura.

Ese es uno de los pilares que la Cámara Chilena de la Construcción está potenciando permanentemente, no solo entre sus empresas socias, sino también en las actividades formativas que desarrolla ya sean cursos de capacitación para trabajadores, como en la enseñanza que se desarrolla en los 8 liceos técnicos profesionales que administra a través de la Coreduc o en las instancias de colaboración más recientes junto a WorldSkills Chile. 

Tenemos la certeza que cada una de las horas que se ocupen en concientizar a los actuales y futuros trabajadores sobre la importancia de la seguridad y salud laboral será un enorme aporte al desarrollo de obras más seguras para todos.

Alberto Etchegaray, presidente del Consejo de Formación de Capital Humano de la CChC.

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La adaptación a nuevos escenarios: un factor clave a la hora de seguir potenciando la formación técnico profesional

Karin Willeke, encargada de Sustentabilidad Corporativa y Diversidad e Inclusión en BASF Chile, Organización Socia de WSChile.

El contexto que vive el mundo a causa de la pandemia del Coronavirus, implica diversos desafíos a nivel global. Este brote sin precedentes ha cambiado muchas costumbres, desde la forma en que nos relacionamos con nuestros seres queridos hasta cuando debemos hacer compras.

Sin lugar a dudas algo que ha cambiado, es la forma en que trabajamos muchos chilenos. De modo preventivo, en algunos casos hemos tenido que desempeñar nuestras labores desde casa, cambiando hábitos y adaptando nuevas modalidades para realizar nuestras funciones. Hoy, gracias a las herramientas y tecnologías disponibles el teletrabajo o el hacer tareas de forma remota, es una realidad que llegó para quedarse y que nos presenta grandes oportunidades.

Cuando me refiero a oportunidades, tenemos que hacer énfasis en un punto importante, la formación de personas de nuestro país, precisamente la capacitación técnico profesional de quienes serán parte del Chile del mañana. 

El contexto que nos tocó vivir en octubre del año pasado y el que hoy enfrentamos por la pandemia del COVID-19, en muchos casos podría considerarse una excusa, sin embargo, en BASF hemos encontrado una oportunidad para seguir fortaleciendo la educación técnico profesional. 

De la mano con la tecnología e innovación, hemos continuado nuestros proyectos en la materia implementando con éxito la modalidad de capacitación a distancia con clientes, innovando en el uso de nuevas plataformas y herramientas que hoy nos permiten estar conectados. 

Siguiendo en la línea de la formación técnico profesional es que junto a WorldSkills Chile, con quienes a través de Glasurit, la línea de repinturas para vehículos de BASF, hemos capacitado a personas en el rubro de Pintura Automotriz, es que se nos presenta un gran desafío por delante y que requiere de saber captar estas nuevas oportunidades. 

A través del trabajo en equipo, la colaboración y con grupos humanos comprometidos, podemos seguir contribuyendo en formar a los líderes y profesionales del futuro, más allá del contexto en que hoy nos situemos. 

Desde nuestra vereda como empresa química líder en innovación y con trabajo colaborativo con WorldSkills Chile, seguiremos trabajando para que la formación técnico profesional siga llevándose a cabo en nuestro país, fomentando nuevas oportunidades laborales, entendiéndolas como esperanza para el desarrollo a futuro.

Karin Willeke, encargada de Sustentabilidad Corporativa y Diversidad e Inclusión en BASF Chile, Organización Socia de WSChile.

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Educación Online; Oportunidades y desafíos más allá de la pandemia.

Leopoldo Ramírez, integrante del directorio de WSCHILE y Director Ejecutivo de Vertebral.

La compleja emergencia sanitaria que atraviesa el país ha obligado a replantear varios aspectos de nuestra cotidianidad, especialmente en lo relativo a materia educacional. Hoy más que nunca se ha hecho imperioso que los Centros de Formación Técnica, los Institutos Profesionales y también las universidades implementen la modalidad virtual como un recurso preponderante para el desarrollo de sus actividades académicas.

Según cifras oficiales, las carreras online aumentaron un 266% entre 2013 y 2018, superando los 35 mil alumnos, lo que representa aproximadamente el 3% de la matrícula de la educación superior, pero se prevé que siga creciendo, no como consecuencia de hechos específicos de la contingencia –como el estallido social en 2019 o la actual pandemia del Covid-19–, sino como una legítima herramienta formativa de múltiples beneficios.

Sin ir más lejos, el desarrollo del E-learning y las tecnologías de la información representa una gran oportunidad para un país como el nuestro, donde la fuerza laboral presenta carencias importantes en competencias de empleabilidad; con una geografía particular con variadas localidades alejadas de los centros urbanos que imposibilitan a muchas personas el acceso al sistema terciario de educación.

Por ello, es que sorprende muy gratamente que muchas autoridades académicas que antes miraban con desconfianza –o derechamente desprecio– la educación a distancia, hoy aboguen por su pronta implementación. No obstante, si pensaban que esto era más fácil, rápido e, incluso, más económico, estaban profundamente equivocados y sospecho que solo la fuerza de la realidad se los ha demostrado.

Varias instituciones de Educación Superior Técnico Profesional llevan años trabajando en la virtualidad de sus programas formativos, entendiendo que se trata de un reto colosal y permanente. Dado que la educación en línea es una tendencia global observable en países desarrollados, abordarlo y hacerlo bien es deber ineludible para el sistema terciario de educación chileno.

Así, el uso de las tecnologías y las modalidades online también supondrá nuevos desafíos a un sistema de educación superior al que todavía le cuesta pensar en términos distintos al modelo universitario tradicional. Resulta, entonces, especialmente trascendente diseñar nuevos y mejores sistemas de apoyo y financiamiento a los estudiantes; procesos de selección y admisión mucho más flexibles y pertinentes; indicadores de gestión institucional diferentes y más sofisticados, acordes con una realidad más compleja; así como mecanismos de fomento y gestión de la calidad. Y para ello, han de trabajar mancomunadamente el ministerio del ramo, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), la Superintendencia de Educación Superior y, por supuesto, las propias instituciones de educación superior.

Son precisamente Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y universidades las que deben desarrollar, perfeccionar, fomentar y capacitar sobre el uso de plataformas virtuales como herramientas necesarias para la ejecución de sus proyectos educativos y no meramente como un recurso de emergencia ante las actuales vicisitudes que enfrentan Chile y el mundo.

Leopoldo Ramírez, integrante del directorio de WSCHILE y Director Ejecutivo de Vertebral.

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La avalancha del Coronavirus

Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile

En 2013, se publicó en Reino Unido un ensayo que se llamaba “Una avalancha se viene” el cual tuvo un gran impacto mundial en las políticas públicas de educación. El foco, estaba en la educación superior y hablaba principalmente sobre cómo las nuevas tecnologías están cambiando brutalmente la educación.

Resultó que definitivamente nos llegó la avalancha y principalmente a los colegios de todo tipo y niveles. La tecnología lo posibilitó, pero el causante fue absolutamente inesperado: el Coronavirus. Llegó como lo hacen las avalanchas, inesperado, lo escuchamos breves instantes antes que sucediera y nos cubrió con un inmenso poder de los hechos. Todos sabíamos que en algún momento podía caer algo y de alguna u otra manera todos conocíamos la nieve, pero fue tanta y tan violenta que nos tiene cubiertos y atontados.

El escenario para la educación chilena cambió brutalmente y aquí estamos los colegios de todo tipo tratando de adaptarse a esta nueva realidad. Son demasiados los cambios simultáneos y no estábamos preparados. A principios de año, se veían algunas dificultades en el mundo, pero, en un par de días, pasamos de saludarnos de maneras curiosas (una profesora se enojó conmigo porque no la saludé de beso) a estar en un completo encierro en un par de días. Todo lo cual nos pilló con lo puesto, a muchos se nos quedaron cosas importantes en la oficina que en algún momento tuvimos que regresar a recuperar.

Este cambio brutal ha desnudado varias falencias; quizás la más obvia y compleja, es la incapacidad de anticiparnos a eventos que nos saquen de la rutina, simplemente, no había Plan B. Lo segundo y más doloroso es que no están las condiciones de base para poder implementar ciertas soluciones; muchos estudiantes no tienen computador en casa (o en el mejor de los casos tienen que compartirlo) y los más vulnerables, ni siquiera tienen acceso a internet. Incluso, nos encontramos con que hay profesores que no tienen un computador, por lo que difícilmente pueden desarrollar guías o contenidos para sus propios alumnos.

Evidentemente que el liceo no estaba preparado para hacer clases online. No tenía una plataforma adecuada, lo que es curioso al considerar que está incluida dentro del paquete contratado a Microsoft. Como en otras ocasiones, existía, pero no la sabemos usar y se estaba desperdiciando. Por otro lado, los profesores no sabían cómo hacer clases online, lo hacen muy bien en una sala de clases, pero este nuevo esquema requiere competencias distintas y organizar el aprendizaje innovadoramente. En la sala es el maestro el que entrega y explica los contenidos, pero en el mundo virtual hay miles de páginas y videos que podrían explicarlo mejor. ¿Se sentirán amenazados por una nueva realidad que podría llegar a reemplazarlos o entenderán que se puede encontrar una complementariedad que los puede potenciar enormemente?

Este tiempo nos va a cambiar a todos. Cuando nos sacudamos la nieve de la avalancha no vamos a poder seguir por el mismo camino, porque probablemente no lo vamos a encontrar siquiera. Debemos crear un nuevo camino al futuro que incorpore este tipo de aprendizaje que nos hemos visto forzados a implementar en estos días. Ahora vienen unos días de “vacaciones”, ojalá que podamos reflexionar estas cosas y prepararnos para entregar una educación online como nuestros estudiantes necesitan en pleno siglo XXI.

Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile