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Opinión

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La seguridad es obra de todos

Alberto Etchegaray, presidente del Consejo de Formación de Capital Humano de la CChC.

Chile, y el mundo en general, está viviendo una emergencia sanitaria que no ocurría hace muchas generaciones y que, seguramente, cambiará radicalmente la forma de hacer las cosas, en lo social, en lo familiar y también en lo laboral.

En este último ámbito, el rubro de la construcción ha sido fuertemente golpeado por el desarrollo de la pandemia del Coronavirus, con centenares de obras que han debido paralizar debido a las cuarentenas. Pero también las obras que siguen operando han visto afectado su avance por las necesarias restricciones sanitarias que obligan a un distanciamiento de las personas para impedir la propagación del virus.

Este panorama está representando un enorme desafío para la industria para poder cumplir con las normativas como empresa, pero, a la vez, para que todos quienes están al interior de la faena le tomen la importancia necesaria a las medidas dispuestas.

La seguridad y la salud laboral hoy es un tema más vigente que nunca y ya no solo respecto de evitar accidentes, sino también sobre las enfermedades que se pueden adquirir en el lugar de trabajo.

En este punto, se hace evidente la enorme importancia que la educación técnica profesional aborde profundamente estos temas en el proceso formativo de los alumnos. Eso puede marcar la diferencia cuando esos futuros trabajadores estén en sus puestos de trabajo y puedan desarrollar sus funciones de forma segura.

Es en circunstancias como las actuales, cuando más se necesitan técnicos que no solo manejen los aspectos relativos a sus oficios, sino que también, desde su formación, tengan asimilada la relevancia de desarrollar su labor de forma segura.

Ese es uno de los pilares que la Cámara Chilena de la Construcción está potenciando permanentemente, no solo entre sus empresas socias, sino también en las actividades formativas que desarrolla ya sean cursos de capacitación para trabajadores, como en la enseñanza que se desarrolla en los 8 liceos técnicos profesionales que administra a través de la Coreduc o en las instancias de colaboración más recientes junto a WorldSkills Chile. 

Tenemos la certeza que cada una de las horas que se ocupen en concientizar a los actuales y futuros trabajadores sobre la importancia de la seguridad y salud laboral será un enorme aporte al desarrollo de obras más seguras para todos.

Alberto Etchegaray, presidente del Consejo de Formación de Capital Humano de la CChC.

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La adaptación a nuevos escenarios: un factor clave a la hora de seguir potenciando la formación técnico profesional

Karin Willeke, encargada de Sustentabilidad Corporativa y Diversidad e Inclusión en BASF Chile, Organización Socia de WSChile.

El contexto que vive el mundo a causa de la pandemia del Coronavirus, implica diversos desafíos a nivel global. Este brote sin precedentes ha cambiado muchas costumbres, desde la forma en que nos relacionamos con nuestros seres queridos hasta cuando debemos hacer compras.

Sin lugar a dudas algo que ha cambiado, es la forma en que trabajamos muchos chilenos. De modo preventivo, en algunos casos hemos tenido que desempeñar nuestras labores desde casa, cambiando hábitos y adaptando nuevas modalidades para realizar nuestras funciones. Hoy, gracias a las herramientas y tecnologías disponibles el teletrabajo o el hacer tareas de forma remota, es una realidad que llegó para quedarse y que nos presenta grandes oportunidades.

Cuando me refiero a oportunidades, tenemos que hacer énfasis en un punto importante, la formación de personas de nuestro país, precisamente la capacitación técnico profesional de quienes serán parte del Chile del mañana. 

El contexto que nos tocó vivir en octubre del año pasado y el que hoy enfrentamos por la pandemia del COVID-19, en muchos casos podría considerarse una excusa, sin embargo, en BASF hemos encontrado una oportunidad para seguir fortaleciendo la educación técnico profesional. 

De la mano con la tecnología e innovación, hemos continuado nuestros proyectos en la materia implementando con éxito la modalidad de capacitación a distancia con clientes, innovando en el uso de nuevas plataformas y herramientas que hoy nos permiten estar conectados. 

Siguiendo en la línea de la formación técnico profesional es que junto a WorldSkills Chile, con quienes a través de Glasurit, la línea de repinturas para vehículos de BASF, hemos capacitado a personas en el rubro de Pintura Automotriz, es que se nos presenta un gran desafío por delante y que requiere de saber captar estas nuevas oportunidades. 

A través del trabajo en equipo, la colaboración y con grupos humanos comprometidos, podemos seguir contribuyendo en formar a los líderes y profesionales del futuro, más allá del contexto en que hoy nos situemos. 

Desde nuestra vereda como empresa química líder en innovación y con trabajo colaborativo con WorldSkills Chile, seguiremos trabajando para que la formación técnico profesional siga llevándose a cabo en nuestro país, fomentando nuevas oportunidades laborales, entendiéndolas como esperanza para el desarrollo a futuro.

Karin Willeke, encargada de Sustentabilidad Corporativa y Diversidad e Inclusión en BASF Chile, Organización Socia de WSChile.

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Educación Online; Oportunidades y desafíos más allá de la pandemia.

Leopoldo Ramírez, integrante del directorio de WSCHILE y Director Ejecutivo de Vertebral.

La compleja emergencia sanitaria que atraviesa el país ha obligado a replantear varios aspectos de nuestra cotidianidad, especialmente en lo relativo a materia educacional. Hoy más que nunca se ha hecho imperioso que los Centros de Formación Técnica, los Institutos Profesionales y también las universidades implementen la modalidad virtual como un recurso preponderante para el desarrollo de sus actividades académicas.

Según cifras oficiales, las carreras online aumentaron un 266% entre 2013 y 2018, superando los 35 mil alumnos, lo que representa aproximadamente el 3% de la matrícula de la educación superior, pero se prevé que siga creciendo, no como consecuencia de hechos específicos de la contingencia –como el estallido social en 2019 o la actual pandemia del Covid-19–, sino como una legítima herramienta formativa de múltiples beneficios.

Sin ir más lejos, el desarrollo del E-learning y las tecnologías de la información representa una gran oportunidad para un país como el nuestro, donde la fuerza laboral presenta carencias importantes en competencias de empleabilidad; con una geografía particular con variadas localidades alejadas de los centros urbanos que imposibilitan a muchas personas el acceso al sistema terciario de educación.

Por ello, es que sorprende muy gratamente que muchas autoridades académicas que antes miraban con desconfianza –o derechamente desprecio– la educación a distancia, hoy aboguen por su pronta implementación. No obstante, si pensaban que esto era más fácil, rápido e, incluso, más económico, estaban profundamente equivocados y sospecho que solo la fuerza de la realidad se los ha demostrado.

Varias instituciones de Educación Superior Técnico Profesional llevan años trabajando en la virtualidad de sus programas formativos, entendiendo que se trata de un reto colosal y permanente. Dado que la educación en línea es una tendencia global observable en países desarrollados, abordarlo y hacerlo bien es deber ineludible para el sistema terciario de educación chileno.

Así, el uso de las tecnologías y las modalidades online también supondrá nuevos desafíos a un sistema de educación superior al que todavía le cuesta pensar en términos distintos al modelo universitario tradicional. Resulta, entonces, especialmente trascendente diseñar nuevos y mejores sistemas de apoyo y financiamiento a los estudiantes; procesos de selección y admisión mucho más flexibles y pertinentes; indicadores de gestión institucional diferentes y más sofisticados, acordes con una realidad más compleja; así como mecanismos de fomento y gestión de la calidad. Y para ello, han de trabajar mancomunadamente el ministerio del ramo, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), la Superintendencia de Educación Superior y, por supuesto, las propias instituciones de educación superior.

Son precisamente Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y universidades las que deben desarrollar, perfeccionar, fomentar y capacitar sobre el uso de plataformas virtuales como herramientas necesarias para la ejecución de sus proyectos educativos y no meramente como un recurso de emergencia ante las actuales vicisitudes que enfrentan Chile y el mundo.

Leopoldo Ramírez, integrante del directorio de WSCHILE y Director Ejecutivo de Vertebral.

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La avalancha del Coronavirus

Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile

En 2013, se publicó en Reino Unido un ensayo que se llamaba “Una avalancha se viene” el cual tuvo un gran impacto mundial en las políticas públicas de educación. El foco, estaba en la educación superior y hablaba principalmente sobre cómo las nuevas tecnologías están cambiando brutalmente la educación.

Resultó que definitivamente nos llegó la avalancha y principalmente a los colegios de todo tipo y niveles. La tecnología lo posibilitó, pero el causante fue absolutamente inesperado: el Coronavirus. Llegó como lo hacen las avalanchas, inesperado, lo escuchamos breves instantes antes que sucediera y nos cubrió con un inmenso poder de los hechos. Todos sabíamos que en algún momento podía caer algo y de alguna u otra manera todos conocíamos la nieve, pero fue tanta y tan violenta que nos tiene cubiertos y atontados.

El escenario para la educación chilena cambió brutalmente y aquí estamos los colegios de todo tipo tratando de adaptarse a esta nueva realidad. Son demasiados los cambios simultáneos y no estábamos preparados. A principios de año, se veían algunas dificultades en el mundo, pero, en un par de días, pasamos de saludarnos de maneras curiosas (una profesora se enojó conmigo porque no la saludé de beso) a estar en un completo encierro en un par de días. Todo lo cual nos pilló con lo puesto, a muchos se nos quedaron cosas importantes en la oficina que en algún momento tuvimos que regresar a recuperar.

Este cambio brutal ha desnudado varias falencias; quizás la más obvia y compleja, es la incapacidad de anticiparnos a eventos que nos saquen de la rutina, simplemente, no había Plan B. Lo segundo y más doloroso es que no están las condiciones de base para poder implementar ciertas soluciones; muchos estudiantes no tienen computador en casa (o en el mejor de los casos tienen que compartirlo) y los más vulnerables, ni siquiera tienen acceso a internet. Incluso, nos encontramos con que hay profesores que no tienen un computador, por lo que difícilmente pueden desarrollar guías o contenidos para sus propios alumnos.

Evidentemente que el liceo no estaba preparado para hacer clases online. No tenía una plataforma adecuada, lo que es curioso al considerar que está incluida dentro del paquete contratado a Microsoft. Como en otras ocasiones, existía, pero no la sabemos usar y se estaba desperdiciando. Por otro lado, los profesores no sabían cómo hacer clases online, lo hacen muy bien en una sala de clases, pero este nuevo esquema requiere competencias distintas y organizar el aprendizaje innovadoramente. En la sala es el maestro el que entrega y explica los contenidos, pero en el mundo virtual hay miles de páginas y videos que podrían explicarlo mejor. ¿Se sentirán amenazados por una nueva realidad que podría llegar a reemplazarlos o entenderán que se puede encontrar una complementariedad que los puede potenciar enormemente?

Este tiempo nos va a cambiar a todos. Cuando nos sacudamos la nieve de la avalancha no vamos a poder seguir por el mismo camino, porque probablemente no lo vamos a encontrar siquiera. Debemos crear un nuevo camino al futuro que incorpore este tipo de aprendizaje que nos hemos visto forzados a implementar en estos días. Ahora vienen unos días de “vacaciones”, ojalá que podamos reflexionar estas cosas y prepararnos para entregar una educación online como nuestros estudiantes necesitan en pleno siglo XXI.

Alejandro Weinstein V.
Gerente Corporación Educacional ASIMET & miembro del Directorio de WorldSkills Chile